Exfoliar la piel

En promedio, los seres humanos generamos una nueva capa de la piel de cada dos a cuatro semanas. Exfoliar la piel ayuda a destapar los poros, eliminar las células muertas, ocultar las líneas finas y añadir un efecto de resplandor y brillo a la piel.

Exfoliar la piel supone un beneficio tanto para la piel seca como para la piel grasa, aunque existen distintos tipos de exfoliación recomendadas para cada tipo de piel.

Hay dos tipos principales de exfoliantes: los exfoliantes mecánicos y los químicos. Los mecánicos contienen minúsculos fragmentos de arenisca que, cuando se frotan sobre la piel, remueven las células muertas. Se usan distintos tipos de granos, en la que los más comunes provienen de piscinas de depósitos de nogal y albaricoque. Los exfoliantes químicos hacen la misma tarea, pero mediante el uso de ácidos suaves, por lo general alfa-hidroxi ácidos, beta-hidroxi ácidos o ácidos salicílicos.

Cómo exfoliar la piel:

  • Bañarse y efectuar la exfoliación con la piel húmeda.
  • Usar una esponja sintética de lavado o guantes exfoliantes.
  • Aplicar un limpiador exfoliante específico para cada tipo de piel. Algunos limpiadores exfoliantes contienen un 25 por ciento de roca volcánica. Se deben de evitar estos productos si se tiene piel seca y son muy recomendables si tienes la piel grasa. En la cara no deben usarse los que tengan un contenido de 25 por ciento de piedra pómez.
  • Se debe de frotar el limpiador exfoliante sobre la piel a través de la esponja o con guantes haciendo movimientos circulares.
  • Se debe de ser más suave en partes sensibles del cuerpo, como debajo de los ojos, el cuello y los muslos.
  • Después de lavar la piel a fondo, hay que aplicar una loción humectante especial para el tipo de piel que se tiene.

Tiempo entre tratamientos: Debe de consultar las instrucciones de la etiqueta del producto, teniendo en cuenta que son las directrices comunes, pero que cada tipo de piel puede responder de manera diferente al mismo tratamiento. Si se siente dolor o irritación después de una sesión de exfoliación, debe dejar de usar inmediatamente ese producto.

Las personas con piel sensible sólo deben hacer una exfoliación facial una o dos veces por mes con un producto natural muy suave. En el resto del cuerpo se puede realizar un tratamiento semanal. Si estos periodos resultan demasiado a menudo por el tipo de piel, se debe de reducir a un par de veces por mes.