Piel grasa

La Piel grasa es brillante, espesa y a veces puede tornarse de color gris. A menudo, una piel grasa crónica tiene los poros grandes y es propensa a padecer de acné y de puntos negros. Las zonas en las que suele haber más acumulación de grasa son la frente, la barbilla y la nariz.

En la piel grasa, las glándulas sebáceas son hiperactivas y producen más grasa de la que la piel necesita. En ocasiones, la grasa retenida se oxida y se reproducen las bacterias. El folículo en el que se deposita la grasa se irrita y se inflama, obstruyendo la salida y la piel se llena de células muertas, que junto con el sebo, se acumulan y taponan los poros.

Causas que pueden causar y agravar la piel grasa:

• Factores hereditarios

• Dieta

• Los niveles hormonales

• Embarazo

• Píldoras anticonceptivas

• Cosméticos inadecuados para el tipo de piel

• Humedad y calor

Debido a los cambios hormonales de la adolescencia, la piel grasa es más común entre los adolescentes. Durante el embarazo y durante la menopausia, los desequilibrios hormonales también pueden perturbar el equilibrio de los lípidos y aumentar la actividad de las glándulas sebáceas. Muchas personas tienen piel grasa sólo en determinadas zonas y seca o normal en otras, una condición que es conocida como piel mixta.

La gran ventaja de la piel grasa es que envejece a un ritmo más lento que otros tipos de piel.

Aquellos que tienen piel grasa, deberían hacer limpieza del rostro con abundante agua tibia y con jabón puro, sin aditivos artificiales, para evitar que se tapen los poros. Hay que limitar el lavado de la cara a dos o tres veces al día ya que un lavado excesivo estimulará que la piel produzca más grasa. Si tienes la piel grasa, no uses limpiadores o lociones que contengan alcohol y elige cosméticos y productos para el cuidado facial diseñados específicamente para tu tipo de piel.

La dieta adecuada para la piel grasa debe ser rica en proteínas, pero limitada en azúcar, sal, frituras, refrescos y bebidas alcohólicas. Se aconseja alimentarse con verduras de hoja verde y frutas frescas. Una leve deficiencia de vitamina B2 pueden causar este tipo de piel. Buenas fuentes de esta vitamina se encuentran en la levadura, en el germen de trigo, en la carne de órganos, frijoles, nueces y jalea real.